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CASA ESTUDIO DAVID ALFARO SIQUEIROS, LA“TALLERA”
La construcción de la Tallera en Cuernavaca fue en palabras del propio Siqueiros “llevar a la realidad una idea que desde 1920 teníamos Diego Rivera y yo, es decir la creación de un verdadero taller de muralismo donde se ensayaran nuevas técnicas de pinturas, materiales, aspectos geométricos, perspectivas, etc.”
Fue quizá, el primer taller para el muralismo en el mundo. “Un taller – decía Siqueiros – grande, inmenso, lleno de máquinas, con andamios supermóviles, con laboratorios para probar la química y la durabilidad de los colores, con materiales plásticos en abundancia, sin el sufrimiento de la limitación, con un departamento de fotografía, con cámaras fílmicas, con todo, todo lo que necesita un pintor muralista, hasta con los elementos y accesorios para penetrar en el escabroso campo de la dinámica de los colores y la relatividad de las formas geométricas en el espacio activo”.
“Será algo así como un inmenso granero, con luz de arriba, pero sin puertas. Para llegar a él haríamos un paso subterráneo. Nadie sabría su objetivo “.
La idea se llevo a cabo, cuando responde al contrato inicial de Don Manuel Suárez – dueño del Polyforum – de producir 18 cuadros murales de trece y medio por cuatro metros para decorar la sala de congresos del Hotel Casino de la Selva en Cuernavaca. Posteriormente Siqueiros entra a la cárcel, ahí concibió la idea de realizar, en vez de los cuadros, un mural de extraordinarias proporciones. En su celda pinta 200 cuadros aproximadamente, que habrían de servir a la temática del mural. En éstos plasmó a escala una porción de la obra.
 
Así, en una superficie de 500 m2 fue levantada la construcción con una altura de 8 metros, ésta abarca sólo la mitad del terreno, inmensos muros con ventanales hacia el sur y todo el lado norte abierto, dejando libre la otra parte del patio para la circulación del aire y el más amplio campo visual.
Su forma es una especie de gran rectángulo a primera vista, tiene 23 metros de largo, por 8 de altura; la parte más larga del taller mide de extremo a extremo 33 metros. Da la sensación en su conjunto de un foro. El techo se compone de una estructura de hierro cubierta de asbesto – cemento. Ahí mismo contiene largos rieles por donde corrían potentes grúas eléctricas, de cuyas cadenas pendían los grandes paneles de asbesto – que ahora forman el exterior del Polyforum – reforzados a su vez con bastidores de hierro.... Debajo de los rieles existen canales con profundidad de dos metros, por los cuales habían de descender dichos paneles. Esta idea surge de Siqueiros con el objetivo de no tener que usar andamios y facilitar el trabajo.
Las grúas para la movilización de los paneles de asbesto-cemento pesan 500 kg. cada una. Las fosas miden 2 mts. de profundidad por 60 cms. de ancho. Se usaban 12 grúas, 4 eléctricas y 8 mecánicas.
El nombre de la Tallera, surge porque dicho taller se consideraba como una fábrica que daba a luz cuadros de grandes proporciones.
Al lado de este gran taller se encuentra la que fuera casa del artista en los últimos años de su vida.

SALA POLIANGULAR

Una de las constantes que distinguieron el quehacer muralístico de DAVID ALFARO SIQUEIROS (1896-1974), fue su permanente preocupación por vencer las limitaciones que el espacio arquitectónico presentaba para la realización de su obra mural.
Desde sus primeros murales en el cubo de la escalera del tercer patio del ex Colegio de San Ildefonso, en la antigua Escuela Nacional Preparatoria, en 1922, hasta los murales previos al Poliforum Cultural Siqueiros: el del vestíbulo del auditorio del Hospital de la Raza del IMSS; o el que realizó en el vestíbulo del Teatro Jorge Negrete de la ANDA; o el de la Sala de la Revolución del Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec, Siqueiros planteó a nivel teórico la necesidad de que la pintura mural tuviese espacios ex profeso para albergar obras murales, como fue el caso del Poliforum. Sin embargo, para llegar a este último mural, que para él representó la culminación de sus postulados sobre la integración plástica, debió pasar por múltiples espacios arquitectónicos en los que adaptó hasta donde le fue posible, 0 para que sus murales tuvieran una mejor asimilación a la arquitectura original.
Esa asimilación la pudo lograr gracias a un recurso plástico conocido como la perspectiva poliangular; es decir, crear las bases para que el espectador interactuara con el mural; para que el espectador, desde cualquier punto de vista que tuviese en relación con la obra, fuese un ente activo y esto le permitiera involucrarse en mayor medida con el mensaje estético que Siqueiros le ofrecía en cada obra.
La perspectiva poliangular le permitió a Siqueiros vencer el espacio arquitectónico, a través de la aplicación de las figuras geométricas y del uso del color, y con ello corroborar el planteamiento teórico a resolver al realizar su obra mural. Asi tenemos, la conjunción plena entre teoría y práctica que ha permitido reconocer en Siqueiros su carácter innovador y de constante experimentador plástico.

En el recinto conocido como “La Tallera” bautizado por él mismo así como un homenaje a la mujer, puesto que en este espacio se “engendraba” el proyecto del Poliforum Siqueiros, realizó una sala de Perspectiva Óptica con el propósito de que se convirtiera en una referencia obligada de los que significa enfrentar un espacio cerrado para modificarlo en un espacio continuo por medio del uso del color y de la aplicación de formas geométricas. La maqueta anexa a esta sala nos permite reconocer lo que para el espectador son los puntos de fuga en su relación con el espacio; estos puntos de fuga están intrínsecamente relacionados a la perspectiva que el espectador percibe gracias
al uso del color y de las formas geométricas plasmadas, por ello adquiere una relevancia particular esta Sala porque nos permite conocer los mecanismos del proceso creativo que para Siqueiros fueron fundamentales para la realización de su producción mural.
Gracias a la reciente restauración que se realizó en esta Sala por parte del Centro de Conservación de obras artísticas del INBA, podemos recuperar la experiencia única de conocer lo que para Siqueiros significó esta labor creativa.

SIQUEIROS Y EL MURALISMO EN MEXICO


El muralismo surgió en México a partir de la revolución mexicana, teniendo como antecedente al Doctor Atl (Gerardo Murillo), quien fue el primero en hablar sobre la necesidad de un arte público.
Junto a José Clemente Orozco y Diego Rivera, Siqueiros ha sido el pintor que más contribuyó al nacimiento y al desarrollo del movimiento muralista mexicano, un movimiento plástico vasto, complejo, moderno, seguramente fuera de los cánones que la crítica parecía ya haber asignado al arte contemporáneo.

En efecto, se trata de un movimiento que entendió hacer del arte un mensaje de amplio alcance popular, recubriendo kilómetros de paredes de los edificios públicos con las imágenes de la historia mexicana, desde la época precolombina hasta el periodo revolucionario, que ha hecho de México, un estado moderno.
Es indudable pues, la originalidad de este movimiento en el contexto de las experiencias figurativas del siglo XX, y la visita a la sala de arte es una ocasión insustituible para adquirir un conocimiento directo y no genérico de la obra total de Siqueiros, ya que se exhiben junto al numeroso grupo de cuadros de caballete, una serie de fotografías de su obra mural.
El vivo interés de la obra de Siqueiros está en la síntesis épica que supo hacer del antiguo patrimonio artístico de México con los estudios mas adelantados de las vanguardias europeas, desde el expresionismo hasta el futurismo; desde la “nueva objetividad” hasta el surrealismo, teniendo presente, al mismo tiempo, la fundamental lección que le proporcionó la pintura al fresco italiana de los siglos XIV al XVII. Para estudiar la pintura mural italiana, Siqueiros junto con Rivera estuvo en Florencia en 1919, donde los “ejemplos” extraordinarios del Renacimiento fueron decisivos para que se convenciera que sólo el muralismo podía resolver el problema de un arte público, liberándolo de los límites del museo y del deleite privado.
Siqueiros fue un gran teórico y renovador del arte mural; aportó nuevos instrumentos técnicos como el uso de la cámara fotográfica, la pistola de aire y el proyector eléctrico, entre otros. Con base en ellos tuvo una vasta producción de obras murales tanto nacionales como internacionales que culminaron con el gran mural de Polyforum en donde han quedado plasmados para la posteridad todos sus aportes teóricos expresados a través de múltiples artículos, ensayos, manifiestos, declaraciones, entrevistas y conferencias. Editó libros, revistas y folletos en defensa de su tesis, convirtiéndose en el principal teórico y crítico de la pintura mexicana contemporánea. Ubicó al movimiento muralista en un lugar de primera línea, dentro del concierto de la cultura universal.